domingo, 27 de enero de 2008

No hables sobre Primeras Impresiones

Leonard Sunset (Amigo de infancia): Es difícil hablar de mi primera impresión acerca de Johnny, ¡éramos unos críos! Supongo que nos conoceríamos jugando a cromos o tirándonos pelotas de los cipreses del patio del colegio... ¿de qué vale esa primera impresión?

Felicia Verguet (Compañera de instituto): Supe de Johnny a través de terceros, me hablaron bastante de él. Por aquel entonces éramos chavales de instituto con crisis existenciales, y un amigo me había dicho que Johnny tenía interesantes teorías y una peculiar filosofía de vida. Así que me interesé en conocerle.

Lionel Shaman (Compañero de instituto): Bueno, Johnny estuvo poco en mi clase, y no llegamos a conocernos muchos. Te puedo decir que los primeros días era lo más reservado que he visto en mi vida: se sentaba solo, no hablaba con nadie en las horas muertas entre clases, y no se despedía al volver a casa. Un tipo raro al principio.

Arnold Bogart (Compañero de universidad): Yo lo conocí en la presentación de primer curso, con sus pelos de punta, su perillita y su aire prepotente. En un principio, me pareció un chulito.

Felicia V: Coincidí alguna vez con él, incluso un día se vino a la discoteca. Pero en todos nuestros encuentros parecía esforzarse en dejarme mal, en derrumbarme cuando hablaba. Era un prepotente.

Will Murdock (Compañero de instituto): ¿El rollo aquél con Felicia? Qué bueno. Aquello le salía sin querer, hombre. Está totalmente sacado de contexto.

Arnold B: A los pocos días de empezar el curso, ya entablé alguna conversación con él. No me pareció prepotente en absoluto, es buena guente.

Lionel S: Con el tiempo se fue adaptando al ambiente de un nuevo instituto. Como Jekyll y Hide, macho: no se le podía dejar suelto. Se convirtió en el alma de la clase, en el toque de color. Todos estábamos cansados de vernos la cara durante tantos años, y supongo que al ser nuevo él jugaba con el factor sorpresa. En el fondo, no es mala táctica: tus compañeros se confían, no llamas la atención y te ganas el favor de los profesores. Y cuando menos se lo esperan: ¡BAM! Salta la verdadera "Bomba Kane".

Felicia V: El azar quiso que acabáramos siendo compañeros de clase. ¿Y sabes qué? Ahí demostré mis teorías sobre Johnny. Era un prepotente, un inmaduro, un manipulador, un guarro y un saco de nervios.

Sonya Manson (Compañera de universidad): Era diferente. Un día, sin conocerme de nada, se me acercó en clase y me empezó a hablar. Sí, así nos conocimos. Era alguien que despuntaba entre el soso y muermo ambiente de clase.

Lionel S: Nunca le llamamos "Bomba Kane". Eso me lo acabo de inventar.

Will M: ¿Te digo algo en confidencia? A Felicia le gustaba Johnny, seguro.

Felicia V: No guardo ningún recuerdo memorable de ése hombre, la verdad. Una pérdida de tiempo. Lo malo de las primeras impresiones es que sólo puedes tener una.

:·:

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Mmmh, La Bomba Kane...

Síguelo, vas bien, me gusta.

ChuS dijo...

Si esto fuera un programa de televisión sería uno de esos monográficos sobre un personaje o un hecho histórico en el que entrevistan a varios expertos en la materia y van alternando entre las impresiones de unos y de otros pero siempre son los mismos. Si me apuras, estaría grabado en inglés de Estados Unidos y redoblado al Español pero aún se oiría la voz original.

Y que yo haya hecho esta relación leyendo esta entrada significa que eres bueno.

Pero tú eso ya lo sabes