Leonard Sunset (Amigo de infancia): Es difícil hablar de mi primera impresión acerca de Johnny, ¡éramos unos críos! Supongo que nos conoceríamos jugando a cromos o tirándonos pelotas de los cipreses del patio del colegio... ¿de qué vale esa primera impresión?
Felicia Verguet (Compañera de instituto): Supe de Johnny a través de terceros, me hablaron bastante de él. Por aquel entonces éramos chavales de instituto con crisis existenciales, y un amigo me había dicho que Johnny tenía interesantes teorías y una peculiar filosofía de vida. Así que me interesé en conocerle.
Lionel Shaman (Compañero de instituto): Bueno, Johnny estuvo poco en mi clase, y no llegamos a conocernos muchos. Te puedo decir que los primeros días era lo más reservado que he visto en mi vida: se sentaba solo, no hablaba con nadie en las horas muertas entre clases, y no se despedía al volver a casa. Un tipo raro al principio.
Arnold Bogart (Compañero de universidad): Yo lo conocí en la presentación de primer curso, con sus pelos de punta, su perillita y su aire prepotente. En un principio, me pareció un chulito.
Felicia V: Coincidí alguna vez con él, incluso un día se vino a la discoteca. Pero en todos nuestros encuentros parecía esforzarse en dejarme mal, en derrumbarme cuando hablaba. Era un prepotente.
Will Murdock (Compañero de instituto): ¿El rollo aquél con Felicia? Qué bueno. Aquello le salía sin querer, hombre. Está totalmente sacado de contexto.
Arnold B: A los pocos días de empezar el curso, ya entablé alguna conversación con él. No me pareció prepotente en absoluto, es buena guente.
Lionel S: Con el tiempo se fue adaptando al ambiente de un nuevo instituto. Como Jekyll y Hide, macho: no se le podía dejar suelto. Se convirtió en el alma de la clase, en el toque de color. Todos estábamos cansados de vernos la cara durante tantos años, y supongo que al ser nuevo él jugaba con el factor sorpresa. En el fondo, no es mala táctica: tus compañeros se confían, no llamas la atención y te ganas el favor de los profesores. Y cuando menos se lo esperan: ¡BAM! Salta la verdadera "Bomba Kane".
Felicia V: El azar quiso que acabáramos siendo compañeros de clase. ¿Y sabes qué? Ahí demostré mis teorías sobre Johnny. Era un prepotente, un inmaduro, un manipulador, un guarro y un saco de nervios.
Sonya Manson (Compañera de universidad): Era diferente. Un día, sin conocerme de nada, se me acercó en clase y me empezó a hablar. Sí, así nos conocimos. Era alguien que despuntaba entre el soso y muermo ambiente de clase.
Lionel S: Nunca le llamamos "Bomba Kane". Eso me lo acabo de inventar.
Will M: ¿Te digo algo en confidencia? A Felicia le gustaba Johnny, seguro.
Felicia V: No guardo ningún recuerdo memorable de ése hombre, la verdad. Una pérdida de tiempo. Lo malo de las primeras impresiones es que sólo puedes tener una.
domingo, 27 de enero de 2008
No hables sobre Primeras Impresiones
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Publicado a las
8:37
Temas: Primeras impresiones
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2 comentarios:
Mmmh, La Bomba Kane...
Síguelo, vas bien, me gusta.
Si esto fuera un programa de televisión sería uno de esos monográficos sobre un personaje o un hecho histórico en el que entrevistan a varios expertos en la materia y van alternando entre las impresiones de unos y de otros pero siempre son los mismos. Si me apuras, estaría grabado en inglés de Estados Unidos y redoblado al Español pero aún se oiría la voz original.
Y que yo haya hecho esta relación leyendo esta entrada significa que eres bueno.
Pero tú eso ya lo sabes
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